En la Soledad de un Amor

Estoy sentado en una de las muchas bancas del parque, esperando a que llegues. Y he meditado en algunas cosas, que jamás se me había ocurrido, y confieso que he sido el tipo más afortunado en la tierra, por haberte conocido, porque a tu lado me enseñaste a saber apreciar las cosas hermosas de la vida, a sentir el placer de tus labios, a disfrutar cada momento de nuestras vidas, a ver las cosas más insignificante las más bellas de este puto mundo, a quedarme perplejo viendo tus hermosos ojos, a enredar mis manos por tu suaves cabellos e imaginar noche y día tocar tus bellas mejillas, todo eso me enseñaste en unos cuantos días y con las pocas semanas que estuvimos para mi parecía toda una vida. Ya va como una hora y media que estoy aquí y no llegas el sol se va escondiendo, y me quedo pensando que cuando era un chico, creía que de grande serían las cosas más fáciles, pero con el tiempo me di cuenta que todo era mentira y que la mejor solución era estar solo, hubo un tiempo que estuve así y fui feliz, y ahora que no estas te sigo esperando, como todos los días, como todas las semanas, como todos los meses, en esta banca, en este mismo parque, y te seguiré esperando hasta que llene ese vació que dejaste dentro de mí, y cada vez que me siento en esta banca siento tu presencia abrazándome por detrás y diciéndome: "No estás solo, que cuido de ti que siempre estaré para ti y solo quiero que seas feliz"
Sigo esperanzado en que alguien ocupe tu lugar, pero lo dudo nunca habrá ninguna mujer que  se parezca a ti, ya pasaron dos horas que sigo aquí, como todos los días, como todas las semanas, como todos los meses, y te sigo esperando en esta banca, en donde me declare por primera vez, donde un poco nervioso y asustado pronuncie esas palabras, que durante años estuvieron guardados en la cobardía de mi mente y mi corazón, en donde te dije que "TE AMO" y que tú eras la mujer de mis sueños...

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